Introducción
Escoger abogado para un divorcio en Colombia no debería depender únicamente del precio, de la cantidad de seguidores en redes sociales o de quién promete terminar el trámite más rápido.
Un divorcio puede involucrar mucho más que la terminación del matrimonio. Dependiendo de las circunstancias, también deben revisarse:
- hijos menores;
- cuota alimentaria;
- custodia y visitas;
- casas, apartamentos y vehículos;
- deudas adquiridas durante el matrimonio;
- notificación del otro cónyuge;
- liquidación de la sociedad conyugal;
- representación desde el exterior;
- actualización de los registros civiles.
Una decisión equivocada al contratar puede generar documentos mal elaborados, pagos adicionales, pérdida de tiempo o problemas patrimoniales que continúan incluso después de obtener el divorcio.
En esta guía de CHS Abogados explicamos los errores más frecuentes al escoger un abogado de divorcio en Colombia y qué debe revisar antes de contratar.
1. Escoger al abogado únicamente por el precio más bajo
Comparar honorarios es válido, pero contratar solo porque una cotización es más económica puede ser un error.
Dos abogados pueden ofrecer valores distintos porque sus servicios no incluyen las mismas actividades. Una propuesta puede cubrir únicamente la elaboración y presentación inicial de documentos, mientras otra podría incluir:
- estudio del caso;
- elaboración del poder;
- solicitud de registros civiles;
- redacción del acuerdo o demanda;
- notificación del otro cónyuge;
- asistencia a audiencias;
- respuesta a requerimientos;
- seguimiento del expediente;
- inscripción del divorcio;
- entrega del registro civil actualizado.
Antes de comparar valores, debe preguntar exactamente qué está incluido.
Un precio bajo puede terminar siendo más costoso si posteriormente debe pagar por cada memorial, audiencia, notificación, modificación del acuerdo o gestión registral.
2. No verificar que realmente sea abogado
Antes de entregar dinero, documentos o información familiar, debe verificar que la persona esté habilitada para ejercer la profesión.
La Rama Judicial dispone del Registro Nacional de Abogados, SIRNA, en el cual puede consultarse a los profesionales inscritos y verificar la información relacionada con su tarjeta profesional.
Solicite siempre:
- nombre completo;
- número de cédula;
- número de tarjeta profesional;
- correo electrónico profesional;
- nombre del abogado que asumirá formalmente el proceso.
No es suficiente que la persona se presente como “asesor jurídico”, “consultor” o “experto en divorcios”. Debe quedar identificado el abogado que firmará la solicitud, presentará la demanda y responderá por la representación.
3. No consultar sus antecedentes disciplinarios
Además de verificar la tarjeta profesional, puede consultarse si el abogado registra sanciones disciplinarias vigentes.
La Comisión Nacional de Disciplina Judicial permite consultar gratuitamente esta información utilizando la cédula o la tarjeta profesional del abogado.
Esta verificación es especialmente importante cuando:
- toda la contratación se realiza por internet;
- el cliente vive fuera de Colombia;
- nunca ha visitado personalmente la oficina;
- entregará documentos originales;
- existen bienes de alto valor;
- o debe transferir anticipos para honorarios y gastos.
Un abogado serio no debería incomodarse porque el cliente quiera comprobar sus credenciales.
4. Contratar sin que primero estudien el caso
Un error frecuente es aceptar una cotización automática sin que la firma pregunte por las circunstancias del matrimonio.
Antes de recomendar un trámite, el abogado debería conocer:
- dónde y cuándo se celebró el matrimonio;
- si fue civil o religioso;
- si ambos quieren divorciarse;
- dónde vive cada cónyuge;
- si existen hijos menores;
- si hay bienes y deudas;
- si se conoce la ubicación del otro cónyuge;
- si alguno reside en el exterior;
- si ya existe un divorcio o decisión extranjera.
Estas respuestas determinan si el caso puede tramitarse por notaría, si debe iniciarse una demanda o si hace falta adelantar una actuación diferente.
Cuando existe mutuo acuerdo, el divorcio puede formalizarse ante notaría mediante abogado. Cuando no existe acuerdo, debe estudiarse la vía judicial ante el juez competente.
Desconfíe de quien ofrece una solución definitiva sin conocer los elementos básicos del caso.
5. Creer que todos los divorcios se tramitan de la misma forma
No todos los divorcios tienen el mismo procedimiento, duración o nivel de dificultad.
No es igual un caso en el que:
- ambos cónyuges están de acuerdo;
- uno no quiere firmar;
- se desconoce el paradero del otro;
- existen hijos menores;
- hay propiedades o empresas;
- uno de los cónyuges vive en otro país;
- ya existe una sentencia extranjera;
- o se discuten alimentos y custodia.
El abogado debe explicar si el asunto corresponde a:
- divorcio notarial;
- divorcio judicial;
- cesación de efectos civiles de matrimonio religioso;
- liquidación de sociedad conyugal;
- reconocimiento de una decisión extranjera;
- o una combinación de varios trámites.
Contratar un servicio genérico sin definir la vía puede ocasionar que más adelante le informen que el trabajo inicialmente pagado no cubre el procedimiento realmente necesario.
6. No preguntar quién manejará realmente el caso
En algunas firmas, la persona que realiza la consulta inicial no es quien después prepara los documentos o representa al cliente.
Trabajar en equipo no es un problema. Lo importante es saber:
- quién dirigirá el caso;
- quién elaborará el poder;
- quién redactará la demanda o solicitud;
- quién responderá los mensajes;
- quién asistirá a las audiencias;
- quién aparecerá como apoderado;
- y quién será responsable de revisar los documentos finales.
No debería descubrir durante el proceso que su asunto fue delegado completamente a una persona que nunca le fue presentada.
Antes de contratar, solicite el nombre y los datos profesionales del abogado responsable.
7. Firmar un contrato demasiado general
El contrato de prestación de servicios no debería limitarse a decir:
“Representación en proceso de divorcio”.
Debe precisar qué servicio se está contratando, por ejemplo:
- divorcio notarial de mutuo acuerdo;
- divorcio judicial;
- divorcio con hijos menores;
- divorcio con liquidación de bienes;
- representación de una persona que vive en el exterior;
- actualización del registro civil;
- trámite de notificación del otro cónyuge.
También debería indicar:
- honorarios;
- forma de pago;
- gastos adicionales;
- obligaciones del abogado;
- obligaciones del cliente;
- actividades incluidas;
- actuaciones excluidas;
- condiciones de terminación;
- manejo del dinero entregado para gastos.
Un contrato impreciso facilita discusiones posteriores sobre si determinada audiencia, notificación, liquidación o inscripción estaba incluida.
8. No revisar qué sucede si el otro cónyuge deja de colaborar
Una pareja puede comenzar un divorcio de mutuo acuerdo y después presentar diferencias.
El otro cónyuge podría:
- no autenticar el poder;
- dejar de contestar;
- negarse a firmar la escritura;
- cambiar de opinión sobre los hijos;
- rechazar el reparto de bienes;
- o exigir nuevas condiciones.
El divorcio notarial depende de que el acuerdo se mantenga hasta finalizar la escritura. Si uno deja de colaborar, puede ser necesario cambiar la estrategia e iniciar un proceso judicial.
Antes de contratar, pregunte:
- ¿Qué pasa con el dinero pagado?
- ¿La firma también puede asumir el divorcio judicial?
- ¿Se necesita un nuevo contrato?
- ¿Se reconocerá parte del trabajo ya realizado?
- ¿Qué documentos pueden aprovecharse?
Estas condiciones deberían explicarse desde el comienzo y no cuando el trámite ya se encuentre detenido.
9. No confirmar si los hijos están incluidos en el servicio
Cuando existen hijos menores, el abogado no debe limitarse a mencionar que “se incluirán en el divorcio”.
Debe explicar cómo se regularán:
- custodia y cuidado personal;
- cuota alimentaria;
- fecha y forma de pago;
- educación;
- salud;
- vestuario;
- gastos extraordinarios;
- régimen de visitas;
- vacaciones;
- llamadas y videollamadas;
- viajes nacionales o internacionales.
En los divorcios notariales con hijos menores debe presentarse el acuerdo correspondiente y surtirse la actuación ante el defensor de familia antes de autorizar la escritura.
Un buen servicio debe aclarar si incluye:
- elaboración del acuerdo;
- revisión de acuerdos anteriores;
- respuesta a observaciones;
- modificaciones necesarias;
- y acompañamiento hasta la aprobación del trámite.
Expresiones como “visitas libres” o “los gastos serán pagados por ambos” pueden resultar insuficientes y generar nuevos conflictos.
10. Suponer que el divorcio incluye automáticamente el reparto de bienes
El divorcio y la liquidación de la sociedad conyugal son asuntos relacionados, pero no equivalentes.
Una persona puede obtener el divorcio y dejar pendiente el reparto de:
- casas;
- apartamentos;
- lotes;
- vehículos;
- cuentas;
- empresas;
- créditos;
- hipotecas;
- otras deudas.
Por eso debe preguntar expresamente si la cotización incluye:
- estudio patrimonial;
- inventario de activos y pasivos;
- análisis de escrituras;
- certificados de tradición;
- liquidación de la sociedad conyugal;
- adjudicación de bienes;
- inscripción en la Oficina de Registro.
La terminación del matrimonio no significa que una propiedad cambie automáticamente de dueño. Cuando hay bienes, la estrategia debe dejar claro qué se repartirá, qué quedará pendiente y cuánto costará la actuación patrimonial.
11. Elegir un abogado que no pregunta por las deudas
Muchas personas se concentran únicamente en las propiedades y olvidan las obligaciones económicas.
Durante la sociedad conyugal pueden existir:
- créditos hipotecarios;
- préstamos bancarios;
- obligaciones tributarias;
- deudas de vehículos;
- tarjetas de crédito;
- compromisos comerciales;
- créditos personales;
- deudas respaldadas con bienes comunes.
Una liquidación mal preparada puede adjudicar un activo sin analizar correctamente la obligación que lo afecta.
El abogado debe revisar no solo cuánto vale una casa o un vehículo, sino también:
- cuánto se debe;
- quién figura como obligado;
- cuándo surgió la deuda;
- quién ha realizado los pagos;
- y cómo se distribuirá la obligación.
12. Confiar en promesas de resultados garantizados
Ningún abogado responsable debería garantizar una sentencia favorable, una decisión exacta sobre custodia o un reparto patrimonial determinado sin considerar las pruebas y la posición de la otra parte.
Puede explicar:
- la viabilidad del caso;
- la estrategia recomendada;
- los posibles escenarios;
- las fortalezas y dificultades;
- el resultado que se buscará.
Pero cuando interviene un juez, la decisión final no depende exclusivamente del abogado.
También debe desconfiarse de promesas como:
- “el divorcio sale en una semana”;
- “el juez siempre concede lo que pedimos”;
- “usted se quedará necesariamente con todos los bienes”;
- “no importa notificar al otro cónyuge”;
- “no necesita informar que existen hijos”.
Una firma confiable ofrece una estrategia, no una garantía imposible.
13. No diferenciar entre tiempo estimado y tiempo garantizado
El tiempo de un divorcio depende de diversos factores:
- acuerdo entre los cónyuges;
- documentos disponibles;
- existencia de hijos;
- revisión de bienes;
- ubicación del demandado;
- necesidad de notificación;
- actuaciones del defensor de familia;
- carga del juzgado o notaría;
- comportamiento de la contraparte.
El Ministerio de Justicia explica que el divorcio notarial es un trámite de mutuo acuerdo y que, cuando existen hijos menores, debe intervenir el defensor de familia.
Por eso, el abogado puede ofrecer un rango o estimación, pero debería explicar qué situaciones pueden generar demoras.
Una fecha exacta prometida antes de revisar los documentos debe tomarse con precaución.
14. No preguntar cómo será la comunicación
Un divorcio puede permanecer varios días o semanas sin una actuación nueva. Eso no significa que el cliente deba quedar completamente desinformado.
Antes de contratar, pregunte:
- ¿Quién responderá mis mensajes?
- ¿Por qué medio me informarán?
- ¿Recibiré copia de los documentos radicados?
- ¿Me entregarán el número del proceso?
- ¿Me comunicarán los requerimientos?
- ¿Podré hablar con el abogado responsable?
- ¿Con qué frecuencia recibiré actualizaciones?
Una firma organizada debe conservar y compartir los soportes relevantes:
- poder;
- solicitud o demanda;
- constancia de radicación;
- notificaciones;
- autos;
- memoriales;
- acuerdos;
- escritura;
- sentencia;
- registro civil actualizado.
El cliente no necesita un mensaje diario, pero sí debe conocer las novedades importantes y recibir respuestas razonables.
15. Entregar documentos originales sin saber para qué se necesitan
Antes de enviar registros, escrituras, sentencias o poderes originales, pregunte:
- qué documento se necesita;
- para qué actuación;
- si sirve una copia digital;
- si debe ser auténtico;
- si requiere apostilla;
- a qué dirección se enviará;
- quién confirmará su recepción;
- cómo será conservado;
- y cuándo será devuelto.
Este cuidado es especialmente importante para clientes que viven fuera de Colombia y deben asumir envíos internacionales.
No todos los documentos extranjeros requieren apostilla y no todos los trámites necesitan originales físicos. La respuesta depende del tipo de actuación.
16. Apostillar documentos sin una revisión previa
Una apostilla no corrige un poder mal redactado, un documento incompleto o una sentencia a la que le falta la constancia de firmeza.
Antes de pagar autenticaciones, traducciones, apostillas o mensajería, el abogado debería revisar:
- contenido;
- nombres;
- números de identificación;
- facultades concedidas;
- autoridad que expidió el documento;
- destino del documento;
- requisitos del trámite.
De esta forma se evita repetir firmas o solicitar nuevamente documentos en otro país.
17. No escoger una firma preparada para atender clientes en el exterior
Cuando el cliente vive en España, Estados Unidos, Canadá, Australia u otro país, la firma debe estar preparada para coordinar el trámite a distancia.
Debe poder explicar:
- cómo se otorga el poder;
- cuándo se necesita consulado;
- cuándo corresponde apostilla;
- qué documentos deben enviarse físicamente;
- cómo se obtienen registros en Colombia;
- cómo se coordina la diferencia horaria;
- cómo se solicita la participación virtual;
- cómo se entregarán los documentos finales.
También debe diferenciar entre un poder judicial electrónico y un poder destinado a un trámite notarial.
Una firma que no maneja habitualmente clientes en el exterior puede pedir formalidades innecesarias o no advertir oportunamente las que sí son indispensables.
18. No verificar que el divorcio quede registrado
Obtener una escritura pública o una sentencia es fundamental, pero el trámite debe reflejarse correctamente en el estado civil.
Antes de contratar, pregunte si la firma se encargará de:
- gestionar la inscripción;
- verificar la anotación en el registro civil de matrimonio;
- revisar los registros civiles de nacimiento;
- solicitar una copia actualizada;
- entregar los documentos finales.
Un divorcio que no aparece correctamente registrado puede generar dificultades cuando la persona necesite:
- volver a casarse;
- adelantar una sucesión;
- realizar un trámite migratorio;
- acreditar su estado civil;
- o efectuar una operación notarial.
La firma debe explicar claramente si esta etapa está incluida en el servicio.
19. No conservar soportes de pagos y comunicaciones
Todo pago debe contar con soporte.
Conviene conservar:
- contrato;
- cotización;
- comprobantes de transferencia;
- recibos;
- facturas o cuentas de cobro;
- relación de gastos;
- mensajes;
- correos;
- documentos enviados;
- constancias de radicación.
También debe diferenciarse el dinero pagado como honorarios del entregado para:
- gastos notariales;
- registros civiles;
- mensajería;
- apostillas;
- traducciones;
- certificados;
- derechos de registro.
Esta organización protege tanto al cliente como al abogado y evita confusiones sobre los valores recibidos.
20. No hacer preguntas antes de contratar
Antes de elegir abogado, formule al menos estas preguntas:
- ¿Mi divorcio debe ser notarial o judicial?
- ¿Qué documentos necesitan para comenzar?
- ¿Quién será el abogado responsable?
- ¿Puedo consultar su tarjeta profesional?
- ¿Qué incluye exactamente el valor?
- ¿Los hijos están incluidos?
- ¿La liquidación de bienes está incluida?
- ¿Qué gastos debo pagar adicionalmente?
- ¿Qué sucede si el otro cónyuge deja de colaborar?
- ¿Cómo recibiré información del trámite?
- ¿Se encargarán del registro final?
- ¿Pueden representarme si vivo fuera de Colombia?
- ¿Cuáles son los principales riesgos de mi caso?
Las respuestas deberían ser claras y coincidir con el contrato.
Conclusión
Uno de los errores más importantes al escoger abogado de divorcio en Colombia es contratar sin entender qué servicio se está recibiendo.
No basta con comparar precios o escuchar una promesa de rapidez. Debe verificarse la tarjeta profesional, la experiencia, el contrato, la forma de comunicación y el alcance de la representación.
También es indispensable comprobar si el servicio incluye:
- hijos menores;
- bienes y deudas;
- notificación;
- audiencias;
- liquidación de sociedad conyugal;
- representación desde el exterior;
- y actualización de los registros civiles.
El abogado adecuado no es quien promete que todo será sencillo, sino quien estudia el caso, identifica sus riesgos y presenta una ruta jurídica clara para resolverlo.
CHS Abogados: asesoría para divorcios en Colombia
En CHS Abogados acompañamos procesos de divorcio notarial y judicial, tanto para personas que se encuentran en Colombia como para colombianos residentes en el exterior.
Antes de iniciar, revisamos:
- el tipo de matrimonio;
- la existencia de mutuo acuerdo;
- los hijos menores;
- los bienes y las deudas;
- la ubicación del otro cónyuge;
- la forma de otorgar el poder;
- y las actuaciones necesarias para actualizar el estado civil.
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